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viernes, 7 de octubre de 2016

Cuba en el año 2000


República Cubana, pertenece al archipiélago del Mar de las Antillas.
Estado Socialista de trabajadores en la Constitución Cubana.
Tiene el índice más alto en alfabetización, calidad en salud, nutrición y más bajo en mortalidad infantil de los países de la zona.
Territorio fértil, abunda la agricultura: caña de azúcar, tabaco y la ganadería.
Los huracanes se activan a finales de septiembre principios de octubre. La flor nacional de Cuba es la mariposa. Ha tenido una historia muy convulsa, desde su descubrimiento hasta la Revolución de 1959, en la que Fidel Castro se hizo y se perpetúa en el poder con su hermano Raúl en la actualidad. En las elecciones los candidatos no son elegidos por los partidos ( que no existen en la práctica, pero sí el PCC).
Los medios de producción están bajo el control del gobierno, así como la fuerza del trabajo. El fenómeno de los balseros que abandonan la isla, se sigue produciendo. La religión mayoritariamente cristiana. El Grama es el periódico oficial del Comité Central.
Tiene 12 millones de habitantes y la esperanza de vida es como los países más desarrollados.
Las primeras sensaciones que percibimos al llegar al aeropuerto ( José Martí) de la Habana, es sentirnos observados excesivamente por la policía militar, que vigila y controla las instalaciones con las armas en las manos. En el control de pasaportes te miran con cierta desconfianza, se aseguran que tienes billete de vuelta, nombre del hotel, días de estancia y todo documentalmente.
En el trayecto hasta el hotel, viviendas desvencijadas, tiendecitas con pocas existencias, en oscuridad que envolvía la noche por la escasa luz, vislumbramos grandes murales con frases alegóricas a la Revolución Cubana como “ patria o muerte”, “ en el mundo se mueren de hambre millones de niños, esto en Cuba no sucede”. Al llegar a la ciudad de la Habana la visibilidad en prácticamente nula por el exceso de contaminación debido a la mala combustión de los antiguos y destartalados coches que circulan por sus calles.
Perderse en las calles de la vieja Habana, mezclándote con los cubanos, viviendo su día a día, las calles sucias y carentes de la infraestructura necesaria que cumplan con las necesidades básicas de higiene y salubridad, las viviendas en el centro son grandes casonas desconchadas por la falta de mantenimiento, todo lo que es la avenida del Malecón ( donde las parejas de enamorados retozan en el atardecer), son edificios coloniales muy bonitos, pero en pésimo estado, ventanas rotas, paredes que se desploman. Por el Malecón llegamos hasta el castillo de los Tres Reyes del Morro (1589) en la bahía de la Habana, se hallaba en plena restauración financiado por la Junta de Andalucía.
“ El Camello” es el medio de transporte publico en la ciudad, se trata de una cabina de camión que arrastra uno o dos vagones, imitando viejos trenes, donde sus habitantes se desplazan por los diferentes barrios en condiciones pésimas debido a las aglomeraciones.
Recorremos la Habana hasta la Plaza de Armas, visitando el monumento y museo dedicado al poeta e ideólogo José Martí, el artífice de la descolonización de la isla de Cuba y referente con su pensamiento en la Revolución de Fidel.


La calle del Obispo es preciosa, las casas están restauradas con capital español, es digna de visitar, con adoquines a lo largo de toda ella y solo transitada peatonalmente, heladerías, tiendas, restaurantes...etc. Es el mejor referente a la hora de recuperar la parte más señorial de la antigua ciudad.
Hasta el Museo de la Revolución se accede por una callejuela trasera del Malecón, en el camino ondeando en una fachada de una casona la bandera canaria, nos acercamos, la Casa Canaria en la Habana se encontraba muy concurrida, comimos y compartimos a miles de km. de nuestra tierra con los inmigrantes canarios. Dentro del Museo de la Revolución, con enormes salas, contiene todo el material e historia de la Revolución Cubana de 1959.
La Catedral de la Habana merece la pena visitarla, la plaza donde se despliega el mercadillo con objetos típicos de la isla. La famosa “Bodeguita del Medio” con las paredes cubiertas de fotos y autógrafos de los visitante, donde podemos saborear el famoso Mojito Cubano y la comida criolla. El Capitolio, una replica exacta del de Washington, majestuosa e impresionante. El Floridita, bar restaurante mítico “ la cuna del Daiquiri”, el lugar preferido de Ernest Hemingway en la Habana.
Merece también una visita el cementerio de Colón, es el más grande de la Habana y posiblemente de Cuba, se abona una pequeña entrada y tiene unos monumentos impresionantes. “El Habana Café” en el Hotel Melia Cohiba con música y espectáculo en directo.
En función del tiempo que dispongamos y nuestros gustos visitaremos los Callos, sol y playa o el interior de la isla.
La provincia de Pinar del Río en el extremo occidental de la isla, en ella podemos visitar importantes fabricas de tabaco, el famoso licor de guayabita que solo se produce en esta provincia, a la salida de la fabrica es habitual que te ofrezcan los puros más baratos, “Economía de Supervivencia” . Pinar del Río antiguamente se la conocía como la cenicienta, hoy ha cambiado por la “ Princesa de Cuba”. Por la carretera hacia el norte llegamos a Viñales, pasando por Dos Hermanas con cabañas típicas para acampar. El Mural de la Prehistoria, en el observamos la evolución de la vida en sentido natural de Cuba. Impresiona por las formas las montañas llamadas Mogotes. La Cueva del Indio así denominada por sus descubridores, donde se encuentra un río subterráneo navegable con pequeñas lanchas, un kilómetro de largo y una profundidad de 8 metros.

Fdo. Carmen Ramírez