Contra el estrés, la poesía

Fotografía de Manuel Fuentes
*CONTRA EL ESTRÉS, LA POESÍA
Contra el trabajo, la fuerza;
contra el estrés, la evasión en la poesía.
Contra el cansancio, la ira;
contra el estrés, la poesía.
Contra el decaer, la rabia;
contra el estrés, la poesía.
Contra el no saber crecer, repetir el renacer;
contra el estrés, la poesía.
Contra el andar sobre brasas: calcetines de agua fría;
contra el estrés, la poesía.
Contra el miedo, atrevimiento;
contra el agobio, el descanso;
contra el salirse de quicio, remover en los principios.
Contra el estrés, la poesía.

Contra el estrés, la poesía
Una aventura gloriosa en la nube de los sueños.
Un paseo junto al mar con tu ego y sus misterios.
Es necesario saber que el alma se escuece con las ortigas;
por qué la luna se esconde
y se curan las heridas;
por qué palidece el sol,
por qué las penas se olvidan;
volar por el horizonte hasta encontrarse con Dios,
con el Dios de la poesía.
Es conveniente saber por qué cerramos los ojos
cuando soñamos de día;
Por qué nos gusta lo abstracto;
Por qué nos gusta lo amorfo, lo anodino y lo inconcreto.
…Contra el estrés, sabiamente la poesía. 

* Contra el estrés, la poesía es un poema del escritor extremeño José Luís González Cáceres. La fotografía está tomada en Buenos Aires, Argentina.

Candados

Fotografía de Manuel Fuentes 
Candados *
Los silencios están llenos de candados
son puertas cerradas
de habitaciones oscuras, habitadas por fantasmas
o puertas que niegan el paso a la claridad
que ahogan un sueño de unicornios
una vida latente
pueden ser silencios ingenuos como niños felices
bañados del candor de la esperanza
bodegones sellados que atesoran días plenos
iluminados días sin sobresaltos
latidos postergados para un mejor mañana
o silencios como sombras negras y blancas
viejas máscaras rotas y arrumbadas
silencios de cal y canto
del palacio amurallado por coartadas
resguardado por cerrojos de mentiras
no hay silencio inocente
siempre sabe el silencio
por que calla.
* Candados es obra de la poetisa Flora Gallegos. La fotografía está tomada en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, Polonia.

El mar

Fotografía de Manuel Fuentes
 
EL MAR *
 
Que libre campo es el mar,
nadie lo asurca ni siembra,
ni tiene majanos blancos,
ni tiene lindes ni cercas.
Fruto es el peje en la barca,
si el campesino lo pesca;
hay que adentrarse sin miedo,
hay que meterse en la brega,
hay que bogar duramente
contra el viento y la marea,
bajo el sol que no perdona,
bajo la noche sin tregua.

* El mar es obra del poeta-artista Fernando García-Ramos. Las fotografías están tomadas en La Palma.

La calabaza

Fotografía de Manuel Fuentes
La calabaza * 
Cruda, jamás cocida, así te quiero,
calabaza, tan llena tú de vida,
por el sodio y el cloro enriquecida,
y admiración del sabio cocinero.
Con gusto yo en mí dieta te prefiero
pues tu orgánica agua en mi comida
alegra mi salud agradecida
como alegra mi mesa el fiel salero.
Que calabazas tú nunca me has dado
y sí estupendas calificaciones
pues eres tú dadora de alegría.
Que tú fósforo, siempre iluminado,
y tu hierro nutricio de altos dones
son sinónimos vivos de energía. 
* La calabaza es obra del poeta loreño Juan Cervera Sanchís. La fotografía está tomadas en San Bartolomé, Lanzarote.

La vendimia

Fotografía de Manuel Fuentes

La vendimia * 

Cuando el otoño llega,
la gente va a vendimiar.
Van preparando la bodega
que de vino la van a llenar.
Para el vino hacer,
la uva han de pisar,
y un buen vino poder beber.
Después de los carrales limpiar,
el vino han de recoger
y en la bodega guardar 
* La vendimia es un poema de Eva Bombín. La fotografía está tomada en La Rioja.

Las campanas

Fotografía de Manuel Fuentes 
Las campanas * 
Yo las amo, yo las oigo,
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido de cordero.

Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.

Y en sus notas, que van prolongándose
por los llanos y los cerros,
hay algo de candoroso,
de apacible y de halagüeño.

Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y el cielo!
¡Qué silencio en la iglesia!
¡Qué extrañeza entre los muertos!

* Las campanas es un poema de Rosalía de Castro.

Torre de Hércules



Fotografía de Manuel Fuentes

Torre de Hércules * 

Un símbolo de pétreo centinela
en páginas de crónicas de historia
que identifica el alma y la memoria
de una ciudad donde la luz consuela.

Esta es la esencia, antorcha y guardavela,
tradición, honor, valentía y gloria
señalando el sabor de la victoria
de una ciudad que sabe lo que anhela.

Y el Gran Faro, que tanta luz derrama
–antorcha del pasado y del presente—
es la historia que late eternamente
en un pueblo que se ganó la fama
de ser abierto, hospitalario… y clama
por la amistad, que le hace diferente. 


* Torre de Hércules es un poema de Antonio Torres Sánchez. La fotografía está tomada en La Coruña.

Coliseo



Fotografía de Manuel Fuentes

El Coliseo *


¡Eres un símbolo constante de la fiel y antigua Roma!
¡Excelente relicario de sublime admiración,
que a esta época legaron aquellos tiempos ya idos
cuya pompa y poderío parecen ensoñación!
Tras largo peregrinaje y ardiente sed de tu ciencia,
me humillo con reverencia en las sombras de tu historia,
y transformada mi alma, sacia su sed de belleza,
comtemplando tu grandeza, tus tristezas y tu gloria.
¡Oh, profunda inmensidad, tiempo y recuerdo de antaño,
desolación y silencio, noche grandiosa, admirable!
al percibiros comprendo vuestra mágica pureza
en la perenne realeza de tu fuerza indomable.
Vuestros dulces sortilegios son mejores para mí
que los que el rey de Judea hiciera en Gethsemaní.
Ni la encantada Caldea jamás consiguó arrancar
a las estrellas prodigios cual vense en este lugar.
Donde un héroe cayera, hoy cáese una columna…
y, donde el águila escénica envuelta en oro brilló,
hoy el vampiro revuela al llegar la medianoche
y en fantántico aquelarre este lugar convirtió.
Aquí do las cabelleras de las matronas romanas
balancenceaban al viento el rubio de sus colores,
hoy sólo se balancean el cardo y la débil caña…
han cesado aquellos días de sublimes esplendores.
Y, donde el rey poderoso su trono de oro tenía,
ágil y oscuro lagarto viene siempre a recorrer;
y hacia su casa marmórea cual espectro se desliza
a los pálidos reflejos de la luna en su crecer.
Mas yo pregunto: esos muros, esas inertes arcadas
junto a zócalos de muzgo hoy de hiedra revestidas,
esos relieves tan vagos, esos frisos tan ruinosos,
esas cornisas tronchadas y piedras enmohecidas,
¿es ésto cuanto dejaron las horas y tiempos idos?;
¿es lo único que resta de su fama colosal?;
¿es cuanto a mí y al Destino aquella época ha legado,
de su firme poderío y su obra escultural?
Eso no es todo —responden en aquel lugar los ecos—:
voces graves y proféticas hay en nuestro corazón…
y toda ruina recuerda las ideas de los sabios
semejantes a los himnos que al sol dedicó Memnón.
Aún reinamos poderosas en los más grandes señores;
asentamos nuestro imperio en las almas gigantescas…
no; no somos impotentes…; queda nuestro poderío,
nuestra gloria y nuestro nombre, aunque pálidas nos veas.
Las mil y una maravillas que estáticas nos circundan,
y recuerdan nuestra estirpe, nuestra gala y nuestra historia,
se han prendido a nuestros flancos… y su admirable vestido
nos envuelve entre su manto más fulgente que la gloria.

* El Coliseo es un poema de Edgar Allan Poe.

Venecia


Fotografía de Manuel Fuentes

Venecia *


Aún la sigues soñando, y es tan plácida
como la rumorosa lejanía
donde se balancean los silencios.
Seda del mar, tapices
en fasto vespertino que provocan
ilusión prematura en los dorados,
cuando vuelven del sol a desangrarse.
El verano barroco
puede ser buena época
para un encuentro a solas con la estatua
más viril, cuyo rostro
posea la belleza del diablo.
Venecia y el amor, tu sueño húmedo
como una estancada cercanía
donde sigues hundiéndote con ellos.

* Venecia es un poema de María Sanz. Las fotografías están tomadas en Venecia.

Instantes


Fotografía de Manuel Fuentes

Instantes*

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

* Instantes es un poema de Jorge Luis Borges.